Burgos, punto de inflexión

Grata sorpresa


Nunca pensé que Burgos me impresionaría tanto. Suponía que la catedral sería bonita pero que, como libros y películas que te recomiendan hasta la saciedad, conllevaría ese punto de decepción de las grandes expectativas, e imaginaba que tendría un casco antiguo coqueto pero que me dejaría indiferente después de haber visto ya tantos pueblos y ciudades medievales. Qué alegría haberme equivocado así. 

El primer contacto no fue muy bueno. Nos habían aconsejado cómo entrar para evitar los 8 km de polígono industrial y llegar directamente a la catedral, pero a la hora de tomar el desvío nos despistamos y tragamos con la parte de naves y tiendas, un tostón interminable: Horrible y lleno de coches, sucio y mal indicado. Por suerte, al llegar a la zona histórica se me olvidó todo ya que superaba con creces lo que esperaba. Qué ciudad tan bonita, mucho mas grande y monumental de lo que suponía y con mucha vida y estupenda para tapear. Me quedé boquiabierta cuando vi la catedral, me enamoré. No comprendí la supuesta rivalidad entre la de León y esta cuando, por muy bonita que sea la de León, no le llega ni a la suela del zapato. Y lo siento por los leoneses, pero pocos edificios he visitado que me hayan impresionado de así. 

Casi todo el centro es peatonal y muy bien conservado, luego hay muchas zonas ajardinadas y el paseo del río es de los más bellos que he visto para pasear. Todo esta limpio y a cada rincón encuentras algún edificio de interés,  quiero volver porque me he quedado con ganas de más. 



Tarde de infarto


Es una lástima no tener más fotos pero un pequeño percance trastoco todos los planes y apenas pasamos tiempo de ocio en Burgos.

Llegamos relativamente temprano, sobre la una y poco, y nos pusimos a la cola del albergue cercano a la catedral. Tardamos bastante en llegar a la recepción y nos dicen que de los 13 que íbamos juntos solo podían hospedar a 3 porque estaban ya completos. 

Acordamos que diez de nosotros buscaríamos otro lugar, aunque fuera.mas caro pero enseguida vimos que ya todos los albergues se habían llenado. Burgos es parada obligatoria en el Camimo y la mayoría de peregrinos adaptan su etapa anterior (la hacen más corta o más larga )para asegurarse pasar noche en la ciudad del Cid. Para más inri, coincidió con que muchos comienzan la aventura el día 1 de agosto en Roncesvalles, como nosotros,  y la ciudad estaba totalmente tomada por peregrinos.  No cabía ni un alfiler y no encontrábamos albergue ni pensión a un precio razonable. El dia habia sido larfo: Después de caminar casi 30km y hacer cola una hora en el albergue, sin haber comido, nos veíamos en la calle. Nos pusimos a llamar a todos los hoteles y pensiones que venían en las guías,  asociaciones religiosas y patear Burgos en busca de hospedaje. Agotados y con la mochila a cuestas estuvimos otro par de horas corriendo desesperados y sin saber si tendríamos que caminar otros 10 km hasta el siguiente municipio. Al final tuvimos suerte y logramos una pension a bastante buen precio en el centro, pero llegamos a verlo muuuy muy negro. 

Lección 1 - hacer caso de los foros que desaconsejan comenzar a caminar el 1 o el 15 de julio y agosto en puntos clave para evitar la masificación del Camino.

Lección 2 - reservar con antelación en albergues privados o pensiones baratas antes de ir a ciudades importantes, como sí hicimos en Logroño. 

Con todo el estrés apenas tuvo los tiempo de hacer turismo y casi nos quedamos sin comer,  menuda odisea.

Tener que decir hasta luego es duro


Burgos era especial porque algunos de los compañeros de viaje se separaban de nosotros. Álex y Bruno regresaban a Barcelona, Vitaliy adelantaba por su cuenta hasta León pata llegar antes a Santiago, los coreanos nos dejaban también... las chicas seguíamos y sabíamos que no sería difícil conocer otra gente pero también que ya no sería lo mismo.

Llevábamos muchos días caminando juntos, conviviendo, y teníamos ya mucha complicidad y anécdotas. 

Casi todos veníamos solos pero deseosos de conocer gente y desde el principio congeniamos muy bien. Todo lo que pueda decir sobre la intensidad de las amistades que se fraguan en situaciones tan intensas sonarán a tópicos y solamente quien haya experimentado algo así sabe a qué me refiero. En poco se crean expresiones que solamente comprenden los del grupo, se recuerdan las anécdotas, los afectos se generan más rápidamente que en otras situaciones y la gente se abre sin tanto titubeo ni doble juego como en su vida cotidiana. Además,  a falta de los apoyos habituales, los nuevos amigos se cuiden mutuamente. Los extraños se vuelven amigos íntimos en poco días y no importa si tardan mucho en volver a verse.

Solo puedo agradeceros los buenos momentos y alegrarme de que la vida me haya puesto gente así en mi camino, espero veros a todos pronto.

"You know my feelings"  ;-)














Girasoles mirando la luna

La serenidad del paisaje castellano


Ya estamos de pleno en Castilla y se agradece la llanura de sus campos, pero las sombras escasean. Por contrapartida, los pueblos van muy seguidos y resulta bastante sencillo acomodar el ritmo y las pausas de la caminata a las necesidades de cada momento. La improvisación está servida.

A mucha gente no le gustan estas etapas y aprovechan para tomar un autobús que los lleve directamente a León, o las hacen a regañadientes. Comprendo que estos paisajes no agraden a todo el mundo, pero yo encuentro una paz muy singular en estos colores tostados y cálidos, llenos de líneas. Casi todo es plano y el horizonte parece que no acaba, y los pocos árboles o riachuelos que hay parecen colocados simétricamente para serenar al caminante.












No todo es bello, por desgracia, hay algunos tramos en los que caminamos en paralelo con la carretera nacional o la autovía, y para entrar en Burgos tuvimos que cruzar 8 km de polígonos industriales.




Lo tengo asumido y lo tomo como el precio que hay que pagar por ver otros parajes espectaculares. Cuando encuentro un río o una zona algo más boscosa, un campo de girasoles o un pueblecito medieval se me olvida del todo lo demás.













Redescubriendo el cielo


Ya comenté que para evitar el calor de la meseta era importante madrugar. Estos días hemos salido algunas veces justo antes del amanecer y ver los cambios de luz, las nubes en el horizonte, los campos. Un amigo dijo que estoy recordaba una canción que se llamaba los girasoles mirando la luna.




Lejos de costarme madrugar, me siento privilegiada de ver estos parajes con este ritmo pausado y con la tranquilidad y luz que solo encuentras al amanecer.







Peregrinar por Castilla


Desde el punto de vista de la peregrinación, esta serenidad casi monótona del paisaje ayuda a centrarte en tus propios pensamientos o em la búsqueda de la compañía de otros caminantes.  La gente se muestra menos distraída con el paisaje y comienza a buscar conversaciones más profundas, así como el silencio acompañado. A veces el viento y el ruido de los pasos es la única música que nos acompaña, incluso cuando un grupo numeroso camina a la vez. Se impone la reflexión y la austeridad, una vez más el paisaje y el peregrino parecen mimetizarse.
Todo es más barato y los albergues mejor equipados. La gente es algo más seca en sus formas de cortesía pero infinitamente agradecida al peregrino por transitar sus tierras y velan en todo momento por que no se pierda, atenderle y expresarle su admiración.