Roma, una asignatura pendiente
Ha sido un vis-a-vis casi relámpago, un fin de semana que,
aunque productivo, totalmente insuficiente. Creo
que hasta ahora la ciudad que
me había parecido más bella era París. Lo siento, mi nuevo amor es Roma. Ambas
tienen en común la concentración de arte, belleza e historia en cada rincón,
pero Roma tiene además ese punto decadente, caótico, como si se tratara de una
ciudad mosaico hecha de pedacitos dispares pero que en su conjunto resulta
única, con muchísima personalidad, y absolutamente encantadora. París es bello pero simétrico y planeado, mientras que Roma es pura espontaneidad, como si el arte, la belleza y la vida cotidiana superponiéndose en un entramado único.No podía faltar el contratiempo con el avión
Aterrizaba el viernes por la noche y salía el domingo
también por la noche, 48 horas para conocer una de las ciudades con más
historia de todo el mundo, ¡estaba muy emocionada! Además, iba a quedarme en
casa de un amigo al que no veo con demasiada frecuencia, así que el finde se presentaba
inmejorable.
Nada más subir al avión y a unos minutos de apagar el móvil,
sin embargo, recibo un email de Ryanair diciendo que mi vuelo de regreso.
Claro, hubo un incendio en la terminal del aeropuerto de Fiumicino dos días antes y los vuelos no estaban asegurados. Eso me impidió que me relajara completamente ya que hasta última hora no sabía c´mo iba a ir la cosa. Traté de encontrar una
solución económica, incluso me planteé pedirme el lunes de vacaciones si eso
abarataba el regreso, pero al final tuve que apoquinar. En conjunto, el finde
fue genial pese a esta parte agridulce del vuelo, y volví a casa enamorada de la ciudad,
con dolor de pies de tanto andar, doscientos euros menos por culpa del incidente del avión y
unas ganas terribles de regresar.
Dejándome perder por la ciudad de las maravillas: no he abierto una sola guía
Consciente de que Roma no se conoce ni en dos ni en cuatro
días, he preferido empaparme sin más de lo que veía, renunciando a visitas en
profundidad ni a recabar datos. Ya volveré y haré el guiri como Dios manda,
pero esta vez solo quería empaparme del ambiente de las calles, en la medida de
lo posible dejarme sorprender por lo que desconocía. Claro, todos hemos visto
fotos del Coliseo o visto Vacaciones en Roma, pero muchos de los rincones de la
ciudad eran totalmente nuevos para mí.
Gracias infinitas
Bruno, mil gracias por tu paciencia, no solo por hospedarme
sino especialmente por llevarme a todas partes y soportar el clima casi
veraniego, tener paciencia con mis fotos, levantarte temprano, entradas a
tiendas, y soportar mis caprichos durante 48h, responder a mi continua
avalancha de preguntas, pero además hacerlo sin quejarte (bueno, solo un poco
por el calor). ¡Eres un santo! Y toda tu familia también se portó muy bien
haciéndome sentir como en casa, muchas gracias a todos. Tener la oportunidad de
estar con gente de allá, con su familia, sus amigos, y sentirse bienvenida es
la mejor manera de conocer un lugar, así que gracias de nuevo a todos, por
hacer un poco menos guiri mi visita.
He tardado más de treinta años en descubrir esta ciudad tan
fabulosa pero seguro que no tardaré tanto en regresar, teniéndola tan cerca,
para verla con detenimiento, hacer las visitas de rigor y documentándome. Ya
pasada la primera impresión, merece un viaje (o varios) para conocernos mejor. Además, me quedé con las ganas de salir de fiesta y, cómo no, de bailar un poco. Sabiendo que probablemente no los usaría, conservé la esperanza de poder salsear y me llevé los zapatos de baile. Ya tendré ocasión, que parece que en Roma se baila muchísimo, y mi experiencia en congresos es que el nivel de los italianos en baile no está nada nada mal.
Os dejo algunas fotos más, para

















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